Se podría definir la obra escultórica de Zúñiga
como James Sacré define al barroco: una "poética
de la suspensión de las oposiciones". Zúñiga
traduce en su sistema semántico esta suspensión de
las oposiciones, conjugando, siempre provisoriamente, un cierto
grado de figuración, un porcentaje de abstracción,
de argumentación metafísica y un apego casi concreto
a los materiales.
La
actividad artística de Zúñiga se podría
resumir en la famosa frase que Picasso atribuía a su labor
poética: "yo no busco, encuentro". La misma postura
y su comportamiento, hace que Zúñiga no quiera una
continua re-afirmación de su "verdad", sino que
la búsqueda de una verdad, la encuentre reflejada, por
partes, en cada obra realizada.
Gabrio
Zapelli
Italiano
Semiólogo (Universidad de Florencia)
Profesor
de Maestría de Arte de la Universidad de Costa Rica
En
el cuadro de estos desafíos, Edgar Zúñiga,
reconstruye con su instalación un universo de recuerdos
colectivos, trayéndonos un relato intenso, no descriptivo
pero sí poético; de este pasado que quisieron asesinar
pero que sobrevive, bajo los trazos desubicados y condensados
del arte; para reencontrar la vida.
María
Amelia Bulhões
Brasileña
Doctora en Historia del Arte (Universidad de la
Sorbona)
Profesora de Maestría en la Universidad de PortoAlegre
Zúñiga trastoca los límites entre lo real
y lo imaginario creando un universo donde lo material, lo humano
y lo estético se vinculan sutilmente a través de
un lenguaje de presencias y ausencias que convergen hacia el hombre
como centro del mundo, del arte y de la creación.
Gladys
Yunes Yunes
Venezolana
Lic. Historia del Arte
Curadora del Museo Armando
Reverón
Edgar
Zúñiga va más allá de ser el "vocero"
de una memoria colectiva o individual, aunque en algunos casos
se centra en ese sujeto histórico que la interpreta. Lo
más importante de su obra es la construcción de
un conjunto cuya expresión recoge fragmentos sueltos de
aquellos temas evadidos por la mirada del presente, en la que
rescata la percepción popular de lo mítico en la
historia.
Dermis
Pérez León
Cubana
Lic. Historia del Arte (Universidad de la Habana)
actualmente Curadora de Arte en Miami USA
En
la obra pictórica de Edgar Zuñiga se siente
una fuerte necesidad de liberar fuerzas intrínsecas
que contienen los distintos niveles sensoriales en que está inmersa
la humanidad, lo humano y lo espiritual, la realidad circundante
y lo oculto que permanece en la memoria, el bien y el mal,
la abstracción y la figuración que intentan
desatar esa contención de formas, esa caligrafía
personal de Zúñiga en un espacio atemporal
de múltiples posibilidades interpretativas. En estas
obras existen formas arquitectónicas sinónimo
de la casa, de lo cálido, la protección, el
seno materno o paterno, lo aprehendido, lo que nos mantiene
atados a un pasado que se cree mejor, pero paradójicamente
también existen dimensiones oscuras, insospechadas
de difícil interpretación, que evocan miedo,
insatisfacción, dolor, contradicción.
Este
rompimiento con los límites hace de Zúñiga
un artista con un lenguaje muy contemporáneo que fluctúa
entre diversas fronteras: las de las distintas técnicas
que ejecuta con dominio de escultor, entre la realidad y lo
imaginado, entre planos espaciales y temporales
Dinorah
Carballo
Artista - Historiadora del Arte